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We’ll be there for you

Hoy me duele el alma.

Eva, mi hija mayor, se embarca en la aventura de independizarse. Cada vez que lo pienso me brotan las lágrimas. Aunque haya ocurrido muchas veces, al pensar que esta noche no cenará con nosotros, me brotan las lágrimas.

Nicolás, todavía algo inconsciente de lo que supone, le ha reservado una porción de pizza. Esta vez, he llorado por dentro para no transmitirle mi pena. A fin de cuentas él será el siguiente en seguir sus pasos.

El momento ha llegado y, como siempre, no me he enterado de nada. De repente, como quién no quiere la cosa, mi cabeza se ha puesto a mil revoluciones. Imágenes de toda una vida se suceden en mi mente de forma aleatoria. Me sería más fácil desconectarlas, pero no quiero. Es la manera de aferrarme a todo lo que hemos vivido hasta hoy. Qué fácil me ha sido. Que difícil a partir de ahora. Espero encontrar la fórmula para que le siga pareciendo interesante disfrutar de unos ratos conmigo. Ya la echo de menos. Es absurdo, pero es real. Mañana nos volveremos a ver y, si no, el fin de semana. Poco a poco será el próximo mes o quién sabe si el próximo año. Siento que ya no será lo mismo y eso me apena el sentimiento.

Presiento que comenzaré a visitar su facebook para saber de ella, que no volveré a olvidar sus momentos radiofónicos sólo por escucharla y que continuaré su www.evabelen.es intentado mantener la esencia de lo que es. Hoy soy más consciente de que soy un poco menos prescindible que ayer. Me resisto. Y por eso en vez de que los reyes magos le traigan dinero, signo inequívoco de mi derrota, hemos tirado de oficio intentando prever sus necesidades. Espero que eso al menos me ayude a ralentizar un proceso inevitable. Cosas de padres.

P.D. Querida hija, si lees esto que no te apene este lagrimeo paterno sentimental. Necesito desahogarme. En el fondo, lo sabes bien, me siento inmensamente feliz. Me admira la capacidad que tienes de navegar en la zozobra. Me encantan tus esquemas mentales de siglo XXI. Tu padre siempre ha sido más cobarde. En el fondo te tengo cierta envidia retrospectiva. Hoy embarcas en tu sueño. Tienes un rumbo marcado y seguramente te esperan otros muchos por fijar. Como siempre, te deseo lo mejor. Recuerda que siempre estaremos aquí para ti. Te quiero. Papá.

Publicado en Padremente

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