Saltar al contenido →

Tenerife, 100×1

Inicio esta sección con el viaje que hicimos para conmemorar la licenciatura de Belén. Tenerife.

Tantas cosas por conocer y tanto por descansar que para esta visita relámpago nos centramos en el Patrimonio Mundial de la Isla y una playa de lujo.

Visita al Teide. Manuel nos llevó en su furgo y nos dejó en la salida del teleférico (2356 m) a eso de las 15:30 h. En ocho minutos estabamos en los 3.555 m a los pies de un Teide que amenazaba con sus fumarolas.

Como en nuestros últimos viajes nos planteamos una dosis de reto. Reservamos noche en el alojamiento más alto de lo que hoy se conoce por España, el Refugio Altavista (3260 m). En los folletos y en la web parece bastante accesible pero lo cierto es que está en casa dios. Cuando estábamos a apenas 200 m. de la cima iniciamos un descenso de 300 m hasta nuestro destino. Un camino perfectamente definido, sin posible pérdida.

A unos quince minutos, paradita en el mirador de la Fortaleza, ruta 11 y desde allí, en una escalinata sin fin, la ruta 7 nos lleva a Altavista. Parece que no se llega nunca. Las rodillas cada vez más atormentadas, la edad. La vista cada vez más agradecida, los basaltos que recortan el cielo, las vistas del Puerto de la Cruz y finalmente las Cañadas del Teide.

El Refugio lo justo. Esperamos hasta las cinco y media a que un agente lo abriera. Dos horas después nos asignó litera y compañeros de habitación (francesa de la Gomera, bilbaino y eslovena). Cena en el comedor y precios desorbitados (10 minutos wifi 1 €, un café de máquina 2 €). No dan cenas pero puedes utilizar la cocina, el microondas, y el menaje de la instalación. Peculiar mezcla de nacionalidades. Ninguno inferior a los treintaytantos.

A las 5:30 sonata de despertadores, desayuno, equipación y salida. Mucho frío noche cerrada. Ningún atisbo de nubes. Cielo muy estrellado. Nítidamente estrellado pero sin apenas tiempo para disfrutarlo. Los frontales nos indicaban el camino a seguir. La próxima la haremos en luna llena. Subida hasta el Teide con poco oxigeno y bastante esfuerzo. Al final la recompensa. La foto con la sombra del Teide proyectada sobre el mar de nubes. Sólo para quienes se chupan los 500 m. de subida desde el refugio.

Publicado en Estuve allí

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Redimensionar imagen