23 de Évole

Olvido cambiar de canal y llego tarde a la cita dominical con Jordi. Tema conflictivo dónde los haya. La “operación palace” ha empezado. Diez minutos y estoy cautivado con la historia. Me lo he creído todo. Fascinante. Políticos, actores, periodistas. Todos perfectamente adiestrados. Como en la vida real. ¡Que capacidad de digerir la mía! Cuatro conclusiones:

Primera. Las versiones oficiales de los acontecimientos han de producirse con rapidez. Si se demoran, generan historias paralelas, generan desconfianza. Quién más y quien menos ha fantaseado con la relación rey – golpe de Estado. Las “éboladas” no prosperarían si la verdad saliera a la luz en el momento oportuno. Interpreto el programa de ayer como una exigencia a que se desclasifiquen los documentos y nos dejemos de “historias”.

Segunda. Los medios de comunicación tienen una capacidad fantástica de generar discurso. Hemos de estar alerta. Cualquiera con medios puede montar una historia y hacérnosla creer. Una historia repetida ininterrumpidamente se convierte en verdad. Recomiendo encarecidamente leer “No pienses en un elefante”de Lakkoff. Sin embargo, ésta no es la historia ¿no?. Es una historia. De las muchas posibles. Atentos a la lucha de los discursos. ¿Quién impondrá su historia?.

Tercera. ¿Periodista a tus noticias?, ¿comunicador a tus discursos?, ¿guionista a tus historias?. Periodismo subjetivo, interpretado, anovelado. “Totus revolutum”. Apuesta arriesgada. ¿Volveré a la cita dominical? ¿Confío o pienso que será una nueva farsa? ¿Interpreto o directamente me alineo?

Cuarta. ¿Habremos crecido después de esto? ¿Habremos desdramatizado el mito lo suficiente? ¿Seremos capaces de digerir?

Mundo líquido. Sube la marea, como un buen nadador, oh, oh, aprovecha la o-la ….

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