
La siguiente temporada, la base del equipo continuó siendo la misma, con la excepción de Carlos Blitz y Héctor Perotas que lo dejaron. Se incorporaron el “Morti” y algún otro que no recuerdo muy bien.
Al principio de la temporada empecé a entrenar a los cadetes de oro pero, antes de Navidad lo tuve que dejar porque conseguí mi primer curro. Ante esa oportunidad y dada mi situación familiar tuve que dejarlo, muy a mi pesar.

En noviembre de 1989, me concedieron una beca y me fui a vivir a Córdoba, dónde entrené unos cuantos meses con el Caja Sur, invitado por Rafa, un amigo geógrafo, que jugaba allí. Cómo volvía los fines de semana a Madrid por mis compromisos familiares no tenía posibilidades de jugar. La falta de la zanahoria de los partidos, hizo que mi interés fuera declinando hasta que dejé de entrenar.

Mi traslado supuso dejar el Olímpico, no sin antes protagonizar una derrota que Roberto tiene grabada entre ceja y ceja, porque le “desasistí” jugándome la bola decisiva cuando faltaban cuatro segundos. Razones tendría.

